La huida de
Nueva Aranjuez dirigida por Lautin se hizo perfectamente y sin baja alguna.
Evadiendo cualquier grupo de revolucionarios de la ciudad y aniquilando a los
pequeños grupos de infectados que se encontraban por el camino, todos los
militares pronto llegaron a la autovía de Andalucía.
-Soldado, ¿que
tal va Jackman?- Lautin sabía que su líder necesitaba máximos cuidados. Tenían
un militar que manejaba un poco las medicinas pero sin equipamiento adecuado y Jackman,
herido gravemente durante el asedio a palacio, necesitaba aparte de bastante
instrumental en manos de un médico profesional y una de las razones de la huida
de Nueva Aranjuez fue esa, encontrar algún hospital cercano a esa zona. Sabían
que el hospital de Aranjuez estaría destrozado y saqueado. Además, seguramente
el grupo de los malditos bastardos a los que mandaron allí a por medicinas, al
no haber vuelto significaba que no habría conseguido sobrevivir y ya no
necesitaban a Fénix. Por eso le abandonaron a su suerte por la zona de
Valdemoro. Ya no tenía conocimiento por la herida de disparo y seguramente no duraría mucho estando a merced de los infectados que hubieran por las proximidades.
-Sigamos
rápido. En Valdemoro se encuentra otro hospital. Puede que encontremos algo
para ayudar a Jackman.
-Si señor.
A la orden
de Lautin, todos empezaron a moverse rápido. Sabían que el tiempo corría en su
contra y que si no llegaban a su destino en poco tiempo, perderían a su líder y
sus futuras luchas ya no tendrían tanta fuerza.
Valdemoro,
una ciudad que en pocos años se había ampliado hasta casi duplicarse en
viviendas, no resultó ser un lugar con muchos peligros. Un grupo de militares
junto a los dos francotiradores, se adelantaron para ir limpiando el camino
hasta el hospital. Pronto llegaron donde encontraron lo que Lautin se había
imaginado. Un edificio arrasado y seguramente desmantelado por su aspecto. Por
sus ventanas se observaban lo que quedaba de sus cortinas blancas, ahora
grises. Camillas en el suelo, colchones
amontonados y quemados cerca de la puerta principal y restos calcinados de
cuerpos de infectados. No parecía haber actividad alguna por lo que dos militares y el
médico-militar se adentraron en él. A la media hora, dio el visto bueno para
intentar salvar a Jackman de las garras de la muerte.
-Nos
quedaremos aquí a pasar la noche- habló Lautin a sus hombres – haremos guardias
como solemos actuar. En cuanto a vosotros – llamando a los dos francotiradores-
subid a la azotea y cualquier amenaza que veáis mantenerme informado.- Y así
procedieron.
La noche
pronto se hizo y la oscuridad empezó a cubrirles por completo. Sabían que
cualquier luz podría traer problemas, por lo que intentaron no iluminar nada.
-¿no te
parece extraño que en esta ciudad no haya tanta actividad de infectados como en
otras?- el militar que hacía la primera guardia hablaba con su compañero. Estaban
apostados cerca de la puerta principal, por donde habían conseguido abrir un
hueco por el que acceder al edificio sin complicaciones.
-La verdad
es que sí. Lautin quizás no le ha dado tanta importancia por lo de Jackman,
pero es algo que no me gusta nada. No sería la primera vez que es una trampa.
- Vamos tío.
¿No me digas que tienes miedo de los podridos esos? Te recuerdo que ellos no
forman trampas ni piensan.
- No se tío.
He visto ya tantas cosas que...-
-Déjalo
cagón. Me voy a mear. Ahora vuelvo.
-Ok tío,
pero no te vayas lejos donde no te pueda ver.
Su compañero
se alejó riendo hasta que la oscuridad le envolvió.
-Tío, no te
veo
-Déjame mear
tranquilo pesado- y justo en ese momento se oyó un ruido metálico.
-¿Qué ha
sido eso?- alarmado el militar dejó su puesto y se acercó donde había
desaparecido su compañero para mear. – No me gustan las bromas. Como te pille
te...—otra vez sonó el sonido metálico. Breve, casi insonoro si no es cerca de
la zona.
El militar,
alarmado, cogió el arma y empezó a apuntar por la zona.
-Tío, no te
lo digo más. Sino, daré la alarma a Lautin- pero no le dio tiempo, algo le
agarró con fuerza los tobillos y le tiró al suelo con tan mala suerte que se
dio un golpe fuerte en la cabeza con una piedra, haciéndole perder el conocimiento.Cuando despertó, notó un dolor intenso en la parte baja del cuerpo. Abrió los ojos y notó un olor fuerte y extraño.
-¿Dónde
estoy?-
Todo estaba
oscuro y callado hasta que se escuchó un ruido metálico como si fuera una
puerta. Entonces, unos ruidos empezaron a escucharse acercarse a él.
-¿Quién hay
ahí?- fue a echarse mano al arma pero no lo tenía.
-Tranquilo.
Si no haces fuerza te dolerá menos. No queremos que estés tenso. – una voz baja
tenebrosa le habló. Notó una sensación de miedo que no había tenido antes.
-¿Quiénes
sois y que queréis? ¿Dónde están mis compañeros?- pero no le contestaron. De
pronto notó un corte rápido por el brazo que le hizo acercarse a un lado de la
pared.
- No te
muevas por tu bien- - Iros a la mierda ¡AHH! – notó otro corte en el otro lado. Fue a echarse hacía atrás pero algo le hizo que se cayese. Ya en el suelo, empezó a palpar lo que era un cuerpo de una persona, sin pelo, con ropa fuerte estaba caída en el suelo. Le faltaba un miembro. Entonces recordó a su compañero que tenía un bulto por la parte de la nuca. Tocó y se dio cuenta que era él.
Otro corte
pero esta vez por el cuello le hizo tumbarse hacía arriba. No le dio tiempo a
reaccionar. Intentando respirar pero sin éxito, algo le brotaba y no le dejaba
meter oxígeno en su cuerpo. Era su propia sangre. Le acababan de degollar.
- ¿crees que
con esto bastará por hoy? Somos muchos y los que cogimos hace días se están
descomponiendo. Creo que lo mejor será llevárnoslo entero.- fue lo último que
escuchó antes de perder para siempre el conocimiento. Dos personas estaban discutiendo por donde hacer el primer corte
para dar de comer a más gente.
Ahora era
comida.
